El caso de Turquía es sumamente peculiar dentro del ámbito internacional, ya que es uno de los pocos países del mundo que no tiene un escudo de armas oficial (ni de corte heráldico tradicional ni de estilo oriental). En su lugar, el Estado utiliza un emblema nacional simplificado que se extrae directamente de su famosa bandera.
BLASONAMIENTO
Dado que no existe un blasón o escudo contenedor (un contorno de escudo propiamente dicho), la descripción se remite al emblema oficial regulado por el gobierno
El motivo central: Una creciente (media luna) menguante apoyada por una estrella de cinco puntas, ambas de plata (blanco), dispuestas de forma oblicua.
El campo: Tradicionalmente, cuando se usa como emblema de representación estatal o diplomática (por ejemplo, en los pasaportes o embajadas), los símbolos de la luna y la estrella se asientan sobre un óvalo o fondo circular de gules (rojo).
HISTORIA
La adopción de la media luna y la estrella (Ay-Yıldız) es herencia directa del Imperio Otomano,
Del cual la República de Turquía es el principal Estado sucesor.
Aunque la media luna se utilizaba en Anatolia desde mucho antes de la llegada del Islam (asociada a la antigua Bizancio y a la diosa Artemisa),
Fue adoptada formalmente por los sultanes otomanos como símbolo de soberanía a partir del siglo XIV. La estrella de cinco puntas se consolidó en el diseño definitivo de la bandera imperial hacia 1844, bajo las reformas del Tanzimat.
Cuando Mustafa Kemal Atatürk abolió el sultanato y fundó la República de Turquía, eliminó todos los símbolos dinásticos, monárquicos y religiosos del viejo imperio. Sin embargo, la media luna y la estrella estaban tan arraigadas en la identidad del pueblo y en el sacrificio de los caídos en la Guerra de Independencia Turca que se preservaron intactas, despojándolas de su carácter estrictamente religioso para convertirlas en símbolos de la libertad nacional.
El fondo rojo representa la sangre de los soldados de la patria, mientras que la luna y la estrella evocan una famosa leyenda de la Batalla de Kosovo (o de las guerras de independencia), donde el reflejo de los astros celestes se posó sobre un charco de sangre de los mártires.
El diseño gráfico actual de la media luna y la estrella republicanas está regulado por la Ley de la Bandera Turca de 1936, la cual estandarizó las proporciones geométricas exactas de los símbolos basándose en la bandera otomana tardía. Por lo tanto, nació como una codificación institucional del gobierno de Atatürk.
Sin embargo, hay una historia heráldica muy interesante detrás: en 1925, el Ministerio de Educación Nacional de la joven república convocó a un concurso oficial para dotar a Turquía de un escudo de armas formal.
El ganador del certamen fue el renombrado pintor y artista turco Namık İsmail (1890–1935). Su propuesta consistía en un escudo rojo con la media luna y la estrella en la parte superior, pero añadía en la base la figura de un lobo gris (Bozkurt) de pie sobre una colina, un animal mitológico que representa los orígenes ancestrales y épicos de los pueblos túrquicos en Asia Central.
A pesar de haber ganado el concurso y de que el diseño llegó a imprimirse en algunos sellos postales, el escudo de Namık İsmail nunca fue ratificado oficialmente por el Parlamento ni por Atatürk, presuntamente para mantener una línea estética más limpia, moderna y enfocada exclusivamente en la Ay-Yıldız.
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