CARLOS MARTEL

Carlos Martel nació como hijo ilegítimo (bastardo). Fue fruto de la relación entre Pipino II de Herstal (poderoso mayordomo de palacio del Reino Franco) y su concubina, una noble llamada Alpaida. 

A pesar de su condición de bastardo, que en un principio lo excluía de la línea de sucesión oficial frente a los herederos legítimos de su padre, logró escapar de prisión, unificar el reino franco y fundar la dinastía Carolingia.

Pese a ser el fundador de la dinastía Carolingia, familia que reinó en Francia y Alemania entre los siglos VIII y X, el propio Carlos Martel no recibió nunca el título de rey. Pero su lugar en la historia se lo debe, sobre todo, a su victoria en la batalla de Poitiers (732), en la que derrotó al emir árabe Abderramán, deteniendo el avance del Islam hacia Occidente. 


Aprovechó la victoria para someter las regiones meridionales del reino, Provenza y Aquitania (cuyo duque había sucumbido al avance musulmán). De esa época data su sobrenombre de Martel, que alude a la fuerza con que modeló, como un martillo, la Europa de su tiempo. 

Aunque de hecho fue un rey, no se atrevió a asumir la soberanía en detrimento de los Merovingios, paso que daría su hijo; él se limitó a titularse mayordomo único del reino de los francos (desde el 737). Su costosa obra de unificación territorial estuvo a punto de desaparecer tras su muerte, pues dejó repartidos sus dominios entre sus hijos Carlomán y Pipino. 

Sólo la posterior retirada de Carlomán a un monasterio (751) reunificó la herencia carolingia en el que sería primer rey de la dinastía, Pipino el Breve.  En la época de Carlos no existía la heráldica, que se desarrollaría cuatro siglos después, las siguentes son armas atribuidas por este servidor a Carlos Martel 


En campo de azur, un martillo de oro puesto en palo, acompañado de tres flores de lis del mismo metal, una en el jefe y dos en los flancos.

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